Este no es el parto más bonico jamás contado.

Cuando la matrona del primer curso de preparto preguntó cómo imaginábamos nuestro parto fui la primera en responder porque yo lo tenía clarísimo: “Bonito, muy bonito”.

Llevaba preparándome para un parto natural durante la mitad el embarazo. Estaba usando varias herramientas para llegar a ese zen donde el parto “no duele”: yoga, charlas, conferencias, ejercicios, lecturas, respiraciones, masajes perineales, acupuntura y diversas magias que me da vergüenza confesar en público. En mi cabeza la cosa iba así: eran las 3 de la mañana en una noche tranquila y fría de invierno cuando yo empezaba a sentir las primeras contracciones, las simpáticas, una sensación de que la cosa se acercaba.

Yo, que había practicado el tema respiración y que sabía que podía tomar un rato, me quedaba en la cama sin decirle a padre lo que sucedía para empezar a conectar con esa parte animal que iba a salir. Quería disfrutar de ese baile que iba a ser el último con mi bebé en mi panza. Enfrentarme a mi sombra y todas esas metáforas de “gestionar el dolor” que había leído en cada uno de los libros. A las dos horas despertaba a padre porque la cosa se ponía seria, luego desayunaba algo ligero pero que me aportara mucha energía, me daba una ducha caliente y la cosa no iba a menos y tras todo eso íbamos al hospital y milagrosamente estaba dilatada ya de 5 cm, entre que ingresan y no 6 cm, yo muy conectada a mi yo animal,  en la sala de parto natural aprovecho la bañera de dilatación y en un par de horas la cosa estaba hecha. Sin epidural, con mucho amor, y yo salía de la habitación bonita de parir con la niña en brazos.

Evidentemente cuando me dijeron “tenemos que provocar este parto” mi expectativas se esfumaron y aún así, porque deshacerse de unas expectativas muy trabajadas es complicado, empecé a negociar conmigo misma la idea de retrasar al máximo posible ese parto provocado que no entraba en mi idea de lo que quería. Llamé y consulté con todo el mundo que ha tenido para mi una voz importante mi embarazo, véase padre, mi amiga Luz y mi doula. Cierto es que no quería una medicalización del parto que no fuera necesaria pero no quería, ni que fuera por un segundo, exponer a ningún riesgo a Lilia por una idea de parto natural que a esas alturas de la película ya no sabía ni qué quería decir.

En la ecografía se vio que ya no tenía apenas líquido amniótico y la ginecóloga, que me generó 0 confianza en aquel momento por un error en el uso del ecógrafo, me comunicó que debían provocarme de urgencia, pero que podía irme a casa a comer algo, darme una ducha y coger la canastilla y volver. Con muchas dudas sobre si debía volver más tarde a que me provocaran el parto me fui de urgencias sin ninguna solución para mi migraña. Parir con migraña era uno de mis grandes temores y parecía que iba a ser así.

Yo quería “ese parto”, el de conectar con el animal, el del sentir-dolor-pero-no-sufrir, el de “lo tengo todo controlado” y buscaba que las 3 personas que estaban a mi lado (es un decir porque ni la doula, ni mi amiga que vive en México lo estaban físicamente) se posicionaran de forma unánime en una postura. Padre estaba ligeramente asustado y, total, sabía que al día siguiente tenía visita con la ginecóloga y que si no era hoy era mañana pero que iba a ser un parto provocado, a Vicky, mi doula, le preocupaba el bienestar del bebé y a Luz que quisieran medicalizar un parto que podría suceder de forma natural en 24 h.  Así que ante la imposibilidad de sentarlos a todos en una mesa a exponer pros y contras decidí seguir mi instinto: esa migraña me estaba diciendo que hormonalmente algo iba reguleras, así que me tomé un plato de quinoa con tofu y verduras, me di una ducha, cogí mis trastos y me volví a urgencias a vivir lo que esperaba fuera un parto nada bonito.

 

 

Anuncios

Un comentario en “Este no es el parto más bonico jamás contado.

  1. Fue u parto con plan B pero igual lograre conectarte y seguir tus instintos y vaya madre que has resultado!!! Tu niña estará siempre orgullosa de ti! A veces las cosas no son como imaginamos, pero son la vida misma… Imperfectamente perfectas 😘

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s